martes, 27 de abril de 2010

¡felices pascuas! (one shot)


Toqué el timbre de la casa de Alice, ¿quién es ella?, mi mejor amiga desde que llegué a este lugar, Forks, mi gozo en un pozo, siendo lo más sarcástica posible. Hoy es domingo santo, a todo esto, ¡felices pascuas! Mi mejor amiga siempre aprovecha las celebraciones...para celebrar. Y hoy no era una excepción, hizo una pequeña reunión en su casa, estaban invitados Jasper, el chico que le gusta, quien es muy simpático, un buen amigo, Rose, nuestra mejor amiga, Emmet, el chico que le gusta a Rose y un payaso de nacimiento, y Edward, mi amor platónico, hermano de Alice, alguien inalcanzable, por lo menos en el ámbito del amor, ya que yo era su mejor amiga. Siempre he pensado que es mejor que el chico que le gustas no sepa que existas a ser su mejor amiga, ya que él siempre pensará como tu amiga, en cambio si tu  lo conoces sin tener ninguna relación con él, hay posibilidades, aunque yo jamás tendría posibilidades con ese...malditamente perfecto adolescente.
-Bella, por fin llegas, te estábamos esperando- dijo Alice cuando abrió la puerta para recibirme.
-¿ya llegaron todos?- le pregunté siguiéndola hasta la sala de estar donde estaba Rose sentada en un sillón viendo a Jazz, Emm y Edward que jugaban wii.
-Bella, por fin, ya me aburría de verlos jugar- se quejó Rose mientras se levantaba del sillón a saludarme, me dio un gran abrazo y cuando me soltó los fuertes brazos de Emm sustituyeron los suyos.
-¡Emmet!- pataleé contra el gran oso que tenía por amigo hasta que por fin me bajó, pude respirar con alivio al sentir mis pies en el suelo.
-Bells- Jazz me dio un abrazo no tan exagerado como el de Emmet, pero no por eso menos afectuoso.
-hola, Bella- dijo Edward con esa sonrisa torcida que revoloteaba mis hormonas, se acercó a mí y dejó un casto beso en mi mejilla, haciendo que la sangre se acumulara donde sus labios tocaron.
-wow, Bella, te ves increíble- dijo Rose mirándome de arriba abajo, haciendo que todos me miraran, no llevaba nada del otro mundo, la razón de su comentario es que mis amigas se empeñaban en juntarme con mi amor platónico y hacían comentarios de ese tipo para que él se fijara en mí, ¿que ilusas, no?
-¿qué haremos?- pregunté cambiando de tema para que dejaran de mirarme.
-pues lo que normalmente se hace el dia de pascuas, ¡a buscar los huevitos!- dijo Alice con una sonrisa de oreja a oreja- Emmet, espera, hay reglas- su sonrisa, aunque parezca increíble, se ensanchó, creando una imagen casi diabólica: Alice entusiasmada- será en pareja, yo y Jazz, Rose y Emmet, Bella y Edward, la pareja que encuentre más huevitos tendrá un bonnus en el próximo juego- su sonrisa se volvió picara y supe de inmediato que debía ganar ese bonnus. Sabía que las chicas aprovecharían esta junta para unirse a sus chicos, y obviamente yo no me quedaría atrás, sé que no soy lo mejor que le podria pasar a Edward, pero la esperanza es lo último que se pierde.
-espera un momento Alice, si tú los escondiste, los encontrarás todos- se quejó Emmet, a lo que le di la razón, no había pensado en eso.
-tontito, Esme y Carlisle los escondieron antes de irse a trabajar para que yo no hiciera trampas, pueden preguntarle a Edward- todos lo miraron a él quien asintió con una tierna sonrisa, marcándosele los hoyuelos, haciendo que se viera aún más apuesto- tomen, en estas canastas ponen los huevitos- nos entregó una canasta a cada pareja y sonrió a Jasper mientras se tomaban las manos- bien, en sus marcas- Emmet tomó la mano de Rose y esta se puso roja como un tomate, nunca la había visto así y me pareció muy tierno- listos- Edward se pusó a mi lado aún con su sonrisa y, al igual que Emmet, tomó mi mano, pero eso siempre lo hacíamos, éramos mejores amigos, el contacto físico no era algo nuevo- fuera- Emmet salió corriendo arrastrando a la pobre de Rose, que solo rió siguiendo su paso, nosotros fuimos por el living mientras Alice y Jazz iban por la cocina.
-¿sabes?, esta es la primera vez que busco huevitos de chocolate en pascua- le comenté a mi pareja mientras buscaba debajo de los cojines de los sillones, encontrando cinco huevitos, los puse en la canasta y seguí buscando.
-¿bromeas, no?- me preguntó sin creérselo, yo negué con la cabeza y me encogí de hombros.
-Reneé y Charlie se separaron, nunca se acordaron de cosas así, solo se preocupaban de tener dinero para vivir, pero eso no me afecto, solo son chocolates- miré con una mueca los huevos que Edward acababa de hechar, ojala el no pensara que era una chica patética que no tuvo infancia.
-entonces, este día es histórico, es la primera vez que buscas huevitos- me miró con una sonrisa torcida y yo se la devolví recogiendo unos huevitos que habían al lado del televisor de plasma- debemos ganar ese bonnus, quiero que este día lo recuerdes de por vida, no puedo creer que nunca hayas buscado huevitos de chocolate, es la mejor parte de ser niño además de navidad y tu cumpleaños- caminamos hasta la sala de música y comenzamos a buscar.
Así se pasó el tiempo hasta que Alice nos llamó a todos a regresar a la sala, debo decir que nos demoramos casi una hora en buscar huevos por toda la casa, no me podía imaginar cuantos huevitos habrán comprado.
-bien, empiecen a contar- Alice dio vuelta todos los huevos en el suelo, se sentó al lado de ellos y comenzó a contarlos mientras los hechaba en la canasta. Todos la seguimos y en menos de cinco minutos habiamos acabado.
-58- dijo Emmet con suficiencia.
-54- Alice se cruzó de brazos al ver que había perdido.
-80- contestó Edward riéndose de la cara de los demás.
-es mentira ¿no?- preguntó Emmet quitándonos la canasta y comenzando a contarlos de nuevo. Cuando los contó por tercera vez se cruzó de brazos y bufó- hicieron trampa.
-acéptalo Emmet, ganamos- le saqué la lengua como una niña inmadura y él me devolvió el gesto.
-¿y cuál es el bonnus?- preguntó Rose con curiosidad, por lo menos ella no actuaba como una niñita tal como lo hacia Emm.
-es un juego un poco más...atrevido- oh, oh, ¡qué iba ha hacer Alice!- tomaremos un huevito- hizo lo que dijo- lo abriremos, ahora, Bella abre la boca- hice lo que me dijo y ella metió el huevo en mi boca- ciérrala- mis dientes atraparon el huevo dejando la mitad de él a la vista- Edward trata de quitárselo, el que gana podrá elegir el siguiente juego con la misma pareja- Alice sonrió satisfecha por la sonrisa de Edward y por mi sonrojo- empiecen- Edward se acercó a mí y Emme comenzó a reirse y chiflar haciendo que mi sonrojo aumentara en grado sumo.
-esperen, esperen, traeré la cámara- antes de que pudiera alegar Alice ya había vuelto con la cámara lista para tener una prueba de este momento en futuras bromas a mi costa- empieza Edward- le ordenó la pequeña pixie a ese lindo dios griego haciendo que él rodara sus ojos y se volviera a acercar a mí, puso sus manos delicadamente en mi cintura y empujó mi cuerpo en su dirección quedando a milimetros de separación, mi respiración se atoró en mi garganta al notar que su torcida sonrisa se agrandaba al ver como mi sonrojo aumentaba, esto era bochornoso, pero no lo cambiaría por nada en el mundo, ¡en unos segundos Edward Cullen pondría sus labios en los míos!
Sin pensar mucho en que estaba a segundos de tener una batalla de labios con Edward para ganar un huevito, observé y sentí su cercanía, su respiración, sus ojos brillando con un repentino entusiasmo, realmente esto estaba pasando y todo gracias a mi linda amiga, debía agradecerle el que Edward este rozando sus labios con los míos, debía agradecerle que él enterrara levemente sus dientes en el huevito y que tratara de quitármelo, logrando que yo saliera del trance estúpida-babeadora-enamorada y peleara por conseguir ese huevito, o más bien, conseguir otro roce con sus labios. Necesité de todo mi autocontrol para poder concentrarme en atrapar el huevo y no sus labios, pero todo se fue al traste al sentir que Edward mordía con más fuerza el huevo haciendo que este se partiera por la mitad, ambos nos quedamos con un pedazo, pero lo mejor que pudo darme fue el juntar nuestros labios, no sé si lo hizo apropósito o si, como yo, solo era un juguete del destino, pero ese fue el momento más increíble de mi vida, el cual solo habrá durado tres segundos, ya que nos separamos al escuchar los silvidos de mis amigos.
-no creí que este juego tuviera tanto éxito- dijo Alice riéndose.
-así se hace Edward, todo un semental- se burló Jazz.
-hermano de tigre, por supuesto- se rió Emmet llamándose a él mismo "tigre".
-bien, chicos, dejenlos tranquilos- dijo Rose escondiendo su risa en una tos poco disimulada.
-bien, ¿cuál será el siguiente juego?- preguntó Alice con un tono insinuante.
-siete minutos en el cielo- contestó Edward sin dudarlo, mi boca formó una perfecta "o", digo, ¡no todos los días el chico al cual amas te ofrece encerrarte con él en un armario por siete minutos!
-sin rodeos ¿no Edward?- se volvió a burlar Emmet con una estruéndosa risa.
-a cada uno lo suyo- contestó él con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿sabes lo que eso significa Bells?- me preguntó Rose casi saltando de alegría.
-mmm, eso creo- dije sin estar segura de poder decirlo  en voz alta.
-vamos al armario- dijo Alice saltando de alegría, cuando llegamos a la sala de estar ella abrió una puerta donde se dejaban los abrigos de los invitados, abrió la puerta y nos indicó con un movimiento de su cabeza que entráramos, yo como toda una niña obediente, y con unas ganas increíbles de poder probar en serio los labios de mi amor platónico, entré al armario seguida por Edward, cuando cerraron la puerta todo se quedó en silencio y una oscuridad que fomentaba al suspenso nos envolvió. Lo que no me esperé fue sentir una de sus manos recorrer mi mejilla y luego pasar por mi cuello.
-Bella, tengo que confesarte algo- susurró muy cerca de mí, su tibio aliento me llegó al rostro aturdiéndome por su tentador aroma, como a menta combinado con un olor más dulce y varonil a la vez, algo extraño, pero exquisitamente exótico. Eso sumado a sus palabras hicieron que mi pobre corazón comenzara una carrera alocada dentro de mí, dios estaba que me desmayaba-no estoy seguro de lo que siento ahora, pero de lo que si estoy seguro, es que me muero por besarte- ahora sus labios estaban a tal vez dos centímetros de los míos, nuestras narices se tocaban, y ya podía sentir su sabor con solo tenerlo así, y es que estaba tan cerca que pude sentir como sus labios se movían al hablar. Pero eso no fue lo que me dejó aturdiada, sus labios por fin tocando los míos fue lo que hace que casi me de un patatús, y más aún cuando comenzaron a moverse lentamente haciéndome llegar al cielo, nunca imaginé que el nombre del juego fuera tan literal... Pero todos mis pensamientos se desordenaron cuando pasó su lengua por mi labio inferior haciendo que, tal vez por instinto, abriera mi boca para su deleite. Sus labios se hicieron más insistentes contra los míos, no necesitaba más estimulación que esa para comenzar a mover los míos creando la ecuación perfecta, Edward+Bella=destino. Sus labios fueron algo que me superaba en grado sumo, necesitaba más y más de ellos, y no solo de ellos, también de sus caricias, como las que ahora estaba recibiendo, sus manos en mi cintura, acariciando mi espalda, juntándome a su pecho. Me desesperaba, era como si no pudiéramos estar lo suficientemente juntos, trataba de juntarme más a él, pero ya no quedaban espacios libres entre nosotros. En un débil intento de sentirlo más profundamente puse mis manos en su rostro y me puse en puntillas, pero eso logró que mi espantoso equilibrio colapsara, casi caigo hacia atrás, pero creo que Dios me ama, porque no encontré el suelo, encontré una muralla, que le dio a Edward la oportunidad de apretarme entre esta y su pecho, haciendo que ahora no fuera mi equilibrio el que colapsara, mi cerebro estaba muriendo en el intento de entender cómo podía estar sintiendo todo esto.
-Bella, Edward- escuché la voz de Alice desde afuera.
-tortolitos, pueden salir ya, han pasado más de 7 minutos- la voz de Rose llegó con más claridad, logrando sacarme del trance hipnotizada-babeadora-enamorada. Comencé a separarme, pero Edward no me dejó, me junto más a la muralla y sus labios se volvieron más insistentes, eso llevó mi poca concordancia a la basura, con suerte pude notar como estiraba su brazo y cerraba la puerta con pestillo, seguida esta acción por los reclamos de nuestros amigos...Pero ¿qué podía hacer yo?, estaba hipnotizada por mi dios-griego-superman-adolescente-delicioso-obsesivo-adictivo...podría estar toda la vida dando adjetivos que no le llegarían ni a los talones, y tal vez lo idolatro a causa de mi amor, pero para mí Edward es la persona más increíble del universo, ¿cómo me lo demostró?, en vez de llevarme solo siete minutos al cielo, estamos en él cada vez que nuestros labios se juntan.

Nota de autor: ¿qué les puedo decir?, leí sus comentarios, estoy bn, nada me ha pasado, no estoy castigada, mi internet anda de maravilla, simplemente el colegio me absorve demasiado, además, no soy una antisocial, tengo una vida que lamentablemente me ocupa hasta más tiempo que el colegio, debo cuidar mis notas chicas, pero también debo cuidarlas a ustedes, a mi blog, prometo (en serio esta vez) subir cuando pueda, tratare de que sea un poco seguido, pero no se esperen maravillas, xq no puedo dar tanto, ahora por ejemplo, primer día en este mes que no tengo nada que hacer, bueno, mañana tengo interrogacion y pruebas...pero me di el tiempo de escribir esto...lo empecé en las pascuas y lo acabo de terminar...en fin, tratare de seguir con las novelas, pero de verdd no me pidan milagros xq en realidad no puedo hacer tantas cosas a la vezz :S pero tratare :D

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